jueves, 19 de mayo de 2011

LA SENSACIÓN DE UN CALAMBRE

¿Quién no ha experimentado alguna vez que en el momento menos adecuado de repente le sobreviene un calambre, que se le duerme una mano o un pie, un picor, etc? Este fragmento de prosa poética de este filósofo catalán lo expli ...ca: es la reconquista de UNA DÍSCOLA PROVINCIA DE LA CARNE
(Poétika del consumo y la no-violencia)
 
Se os ha dormido un pie, una mano. Ahora esto es vuestro y no es vuestro. Vuestro contorno, vuestro insoportable contorno de siempre se ha modificado. Ahora termináis más acá de lo que terminábais. Pero más allá -¡más allá que vosotros!- un leve hormigueo os acompaña, un leve hormigueo, en vosotros y fuera de vosotros sentido. De repente, la sensación sorda vuélvese precisa. Un pinchacillo de dolor. Un pinchacillo de dolor que aumenta la delicia aún. Y la vida que vuelve. El pie, la mano, colonizados de nuevo por el yo normal. El propio contorno, que se modifica, que se ensancha. Ha sido reconquistada una díscola provincia de la carne.
 
EUGENIO D'ORS, Oceanografía del tedio, 1921
 

sábado, 23 de abril de 2011

LECTURA QUE HICE EN UN KO (KABARET OBERT), Kabaret poético

Del poemario Los placeres prohibidos (Luis Cernuda)
Lo dedico a todos los concienciados de la desmedida del Konsumo


DIRÉ CÓMO NACISTEIS

Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos,
Como nace un deseo sobre torres de espanto,
Amenazadores barrotes, hiel descolorida,
Noche petrificada a fuerza de puños,
Ante todos, incluso el más rebelde,
Apto solamente en la vida sin muros.

Corazas infranqueables, lanzas o puñales,
Todo es bueno si deforma un cuerpo;
Tu deseo es beber esas hojas lascivas
O dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
Ya declaran tu espíritu impuro.

No importa la pureza, los dones que un destino
Levantó hacia las aves con manos imperecederas;
No importa la juventud, sueño más que hombre,
La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad
De un régimen caído.

Placeres prohibidos, planetas terrenales,
Miembros de mármol con sabor de estío,
Jugo de esponjas abandonadas por el mar,
Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre.

Soledades altivas, coronas derribadas,
Libertades memorables, manto de juventudes;
Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua,
Es vil como un rey, como sombra de rey
Arrastrándose a los pies de la tierra
Para conseguir un trozo de vida.

No sabía los límites impuestos,
Límites de metal o papel,
Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta,
Adonde no llegan realidades vacías,
Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos.

Extender entonces una mano
Es hallar una montaña que prohíbe,
Un bosque impenetrable que niega,
Un mar que traga adolescentes rebeldes.

Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte,
Ávidos dientes sin carne todavía,
Amenazan abriendo sus torrentes,
De otro lado vosotros, placeres prohibidos,
Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita,
Tendéis en una mano el misterio.
Sabor que ninguna amargura corrompe,
Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan.

Abajo, estatuas anónimas,
Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla;
Una chispa de aquellos placeres
Brilla en la hora vengativa.
Su fulgor puede destruir vuestro mundo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

DOS LECTURAS QUE HICE EN EL KO DE 28/1/11

LA MUSA

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja;
con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales,
en su boca, una fruta perfumada y bermeja
que destile más miel que los rubios panales;

a veces nos asalta un aguijón de abeja;
unos raptos feroces a gestos imperiales
y sorprenda en su risa el dolor de una queja,
en sus manos asombren caricias y puñales!

Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante,
y sea águila, tigre, paloma en un instante,
que el Universo quepa en sus ansias divinas;

tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame,
y una frente que erguida su corona reclame
de rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!



Delmira Agustini
Del poemario “El libro blanco”, 1907




CANCIÓN DEL MACHO…


Canción del macho y de la hembra!
La fruta de los siglos
exprimiendo su jugo
en nuestras venas.

Mi alma derramándose en tu carne extendida
para salir de ti más buena,
el corazón desparramándose
estirándose como una pantera,
y mi vida, hecha astillas, anudándose
a ti como la luz a las estrellas!

Me recibes
como al viento la vela.

Te recibo
como el surco a la siembra.

Duérmete sobre mis dolores
si mis dolores no te queman,
amárrate a mis alas
acaso mis alas te llevan,
endereza mis deseos
acaso te lastima su pelea.

Tú eres lo único que tengo
desde que perdí mi tristeza!
Desgárrame como una espada
o táctame como una antena!
Bésame,
muérdeme,
incéndiame,
que yo vengo a la tierra
sólo por el naufragio de mis ojos de macho
en el agua infinita de tus ojos de hembra!

Pablo Neruda





miércoles, 26 de enero de 2011

CONTEMPLACIÓN

El azul claro del cielo
me inició en perseguir rayos de vida,
en dejar hundir en él la mirada
como sobre una clara frondosidad.

Después la nube blanca
me mostró el dulce lenguaje
de la suavidad y las formas.
Me explicó por qué
la perfección de un instante
no se mantiene para siempre,
pero que la belleza en movimiento
se puede experimentar con libertad.

Más tarde descubrí la puesta de sol.
Su fuego me habló de sentimiento.
Sentí la intensidad de su punzada
rozándome por dentro.

Pregunté a la noche:
contrastes, claroscuros, contraluz,
¿por qué idolatran tanto hasta cegar
la palidez aterciopelada de la luna?
¿O es ella que, blanquecina,
hace brillar los espacios
más ciegos del sentido?
¿Con qué ritmo pestañea
esa estrella de diamante,
el de la caricia de ojos negros
en su iris plateado?

Me contó que en el azul oscuro
se concentra la nostalgia de multiplicar
todas las horas de todos los días.
Que al evocar un pensamiento
el tiempo no se detiene
a razonar limitaciones.

Entendí que la poesía era razón y amor
y pensé en inventar nuevas preguntas.


Transmutaciones , 1995